Historias de super porno que todos contamos

Amigos, reconozcamos que todos, desde el príncipe al mendigo, estando en la barra de un bar y con un par de copas de más, nos hemos comido una y hemos contado veinte. ¿Que qué quiere decir esto?  Que si por casualidad hemos tenido la suerte de haber tenido sexo recientemente, hemos presumido de ello todo lo que hemos podido y más, generalmente exagerando las cosas; y si no lo hemos tenido tampoco importa, presumimos igualmente aunque nos lo tengamos que inventar. Y es que todos querríamos ser como los protagonistas de los videos porno que aparecen en http://www.superporno.xxx/jovencitas/ , donde estas chicas tan guapas y tan guarras se dejan follar por cualquiera que se les pone por delante.

La realidad alternativa de los videos de porno

Y es que el porno online, al que ahora accedemos con solo mover un dedo, y además a la hora y en la cantidad que deseemos, es algo así como esas historias de bar, y realmente puede hacer mucho daño a la autoestima masculina. ¿Por qué? Bueno, puede haber dos vertientes: el que cree que eso puede pasar en la realidad, y que va a encontrar tías facilonas con las que tener sexo cada noche, e incluso que van a estar buenas que te cagas; y el que se hunde en la miseria asumiendo que eso sólo es ficción y que esas cosas nunca le pasan a los tíos simplones y normales como él.

Bueno, imagino que la virtud, como siempre, estará en el término medio. O, más bien, en no olvidar lo que es el porno y para qué sirve: ocio adulto, hecho para excitar al que lo visiona, y que no duda para ello en usar fantasías y situaciones eróticas en general. Por eso, no es bueno ni individualizarlo ni tomarlo como una norma, ni mucho menos tomarlo al pie de la letra. E incluso se ha de tener en cuenta que ni siquiera es capaz de excitar a todo el mundo, o más bien que no todo el mundo se excita con las mismas cosas. Diferenciar lo que es ficción de lo que es la realidad es la medida perfecta, y también saber encontrar el punto divertido en este entretenimiento para mayores de edad (aunque en esto del porno sea una cuestión más mental que de cumplir ciertos años).

Noche de amigos, noche de folladas

Pero volviendo al tema anterior, ni el mejor video porno tiene más cantidad de sexo que una reunión de colegas sentados ante unas cervezas en la barra de cualquier garito. Si juntáramos todas las historias, podrían superar sin duda a todos los polvos que hay en http://www.superporno.xxx/folladas/, no habría dificultad. Porque, aunque siempre critiquemos a las mujeres porque se cuentan cosas íntimas todo el rato, os aseguro que no hay mayores cotillas que los hombres en este tipo de encuentros; y no sólo nos gustan los detalles morbosos, sino que además, como lo sabemos, no dudamos en inventarlos si hace falta.

¿Y cuál es nuestra mayor fuente de inspiración? Exacto: la gran cantidad de porno que somos capaces de consumir.

 

Bares, qué lugares…

Dicen que España es un país de bares, y que hay un local así por cada habitante de nuestro país. Bueno, puede que sea una exageración, pero desde luego no se puede negar que hay una gran concentración de esta clase de negocios en cualquier localidad que se te ocurra pensar, y es uno de los pocos a los que la crisis ha tocado sólo de pasada, o al menos eso he oído, jeje.

Y es que a los españoles nos gustan los bares, y no sólo por el hecho de ser un sitio para beber, que también. Para hacer una analogía, podríamos pensar que son algo así como los clubes de caballeros ingleses, sólo que nosotros no usamos tanta etiqueta, y nos gusta hablar en voz un pelín más alta que a ellos (ya se sabe, la famosa flema británica). Para nosotros, y me atrevería a decir que para los sureños europeos en general, un bar es un punto de encuentro infalible, donde uno puede reunirse con sus amigos en plan distendido, incluso cuando hace mucho tiempo que no nos hemos visto; y allí uno se pide una caña no sólo para disfrutarla por sí misma, sino para hacerlo entre colegas e incluso desconocidos que, después de un rato en compañía, acaban por hacerse al menos conocidos. Así es nuestra cultura, y poco se puede hacer para cambiarla, y ni siquiera hay un buen motivo para hacerlo.

Y luego, si hablamos del punto de vista masculino, los bares son también algo así como nuestros santuarios, ya que por lo general el ambiente suele volverse al cabo más del agrado de hombres que de las mujeres, sobre todo si hay partido de nuestro bienamado fútbol, aunque no siempre tiene por qué ser así. Estaría bien que esa imagen machista del bar desapareciera, pero tampoco se puede negra que hoy por hoy es así, y la verdad es que tiene también su parte buena. ¿No podéis verla? Bueno, para empezar, cuando las mujeres empiezan a invadir nuestros bares que son algo así como nuestros puntos sagrados, a todos nos parecen más atractivas y nos llaman más la atención que si nos las encontráramos por la calle.

También es un punto a favor que no solamos reunirnos de féminas en estos lugares, porque oye, más de uno suele contar allí sus batallitas de guerra, ya sean reales o inventadas, que seguro hay más de una. Y ha sido en estos sitios donde he escuchado las historias más increíbles, ¿os lo podéis creer? Quizá estéis interesados en que os comparta alguna que otra…